El Decano finalizó su camino en una nueva edición del torneo tras enfrentar a Ferro de Pico. Aunque no logró la clasificación a las semifinales, el balance de la participación es positivo. Claudio Manrique, DT y coordinador del básquet del club, destacó la competitividad del equipo, el trabajo formativo y el protagonismo de los juveniles.
Foot Ball Club Argentino culminó una nueva participación en el torneo Pre Federal de básquet, luego de disputar el último fin de semana su encuentro frente a Ferro de Pico. Si bien el equipo no consiguió acceder a las instancias finales, el recorrido dejó conclusiones positivas para la institución, tanto por el rendimiento deportivo como por el proceso de trabajo que sostiene al básquet decano.
La participación volvió a estar marcada por el compromiso de los jugadores, el cuerpo técnico, la subcomisión y las familias que acompañan el desarrollo de la disciplina. En una competencia exigente, con equipos que presentan diferencias en sus estructuras deportivas y presupuestos, Argentino logró mantenerse en la pelea y finalizó en el quinto lugar.
Claudio Manrique, entrenador y coordinador del básquet del club, realizó un balance de esta nueva experiencia y puso el foco en la capacidad del equipo para competir, las dificultades que debió afrontar durante el torneo y el crecimiento de los jugadores surgidos de las divisiones formativas.

















Competir en un torneo exigente
Para Manrique, el resultado final debe analizarse teniendo en cuenta el contexto de la competencia y los recursos con los que contó cada equipo. Esta fue su cuarta participación consecutiva al frente de Argentino en el Pre Federal, un torneo que definió como “muy duro”, tanto por las diferencias deportivas como por las económicas.
“Nuestra intención, como todos los años, fue poder competir. Creo que una vez más lo pudimos hacer”, señaló el entrenador, quien consideró que el quinto puesto representa un resultado positivo desde una evaluación objetiva.
El objetivo ideal era alcanzar las semifinales, instancia a la que el equipo había llegado en una de las tres participaciones anteriores bajo su conducción. Sin embargo, el desarrollo del certamen presentó dificultades que condicionaron las posibilidades de Argentino.
A partir de la segunda fecha, el plantel dejó de contar con un jugador mayor y, sobre el cierre de la primera rueda, sufrió la baja por lesión de su base, una pieza que Manrique consideró fundamental por su calidad y aporte diferencial.
“Con esa baja se nos hizo muy complicado llevar adelante el torneo y poder cumplir un objetivo que estaba por sobre lo que nosotros buscábamos”, explicó.
Aun con esas dificultades, el entrenador valoró la capacidad del equipo para plantarse ante sus rivales, especialmente en condición de local, donde protagonizó partidos parejos y logró competir frente a todos los participantes.
El valor del trabajo formativo
Uno de los aspectos que Manrique destacó especialmente fue el protagonismo de los juveniles formados en el club. En esta edición, Argentino afrontó el torneo sin incorporar refuerzos de esa categoría y apostó exclusivamente por jugadores de su propia cantera.
Según remarcó el entrenador, fue el único de los ocho equipos participantes que no sumó juveniles provenientes de otras instituciones, una decisión que refleja el trabajo sostenido durante los últimos cuatro años en las divisiones formativas.
“Año a año lo vamos demostrando: tenemos chicos para poder competir”, sostuvo.
El objetivo, explicó, es que los jóvenes puedan dar el salto progresivamente hacia la Primera División y asumir responsabilidades dentro de un equipo que disputa una competencia de alto nivel.
Manrique también reconoció una realidad que atraviesa a la institución: algunos jugadores continúan sus estudios o su desarrollo deportivo en otras ciudades. En ese sentido, planteó que Argentino busca ser un espacio de formación que les permita crecer y, eventualmente, regresar al club.
El cierre del torneo dejó una imagen que sintetiza ese proceso: jóvenes que comenzaron a entrenar cuando tenían 13 o 14 años y que ahora tuvieron la oportunidad de vivir la competencia desde adentro de la cancha, asumiendo responsabilidades en Primera.
Un balance entre los objetivos y la identidad
Al evaluar la campaña, Manrique diferenció entre las metas ideales y las reales. La primera era ingresar entre los cuatro mejores; la segunda, terminar por encima de equipos que, según su análisis, contaban con mayores presupuestos.
“Estuvimos dentro de los objetivos reales, que eran terminar por sobre la media, en el quinto lugar. No pudimos cumplir el objetivo ideal de meternos en semifinales, pero creo que lo hicimos bastante bien”, expresó.
El entrenador también hizo una autocrítica y reconoció que hubo partidos que el equipo pudo haber ganado y que podrían haber cambiado el desenlace de la clasificación. Consideró que, en determinados momentos, Argentino estuvo en condiciones de jugar de igual a igual, pero no logró sostener ese nivel durante todo el certamen.
“Tal vez no tuvimos la capacidad de sostenerlo y ahí estuvo la falla, tanto mía como del equipo, que no nos permitió llegar a ese objetivo ideal”, reflexionó.
Más allá de la clasificación, Manrique valoró el acompañamiento de la gente y la posibilidad de recuperar el sentido de pertenencia alrededor del básquet del club. También destacó los clásicos disputados durante el año y la satisfacción de haber conseguido los triunfos en los encuentros oficiales frente a los rivales locales.
Un cierre que deja motivos para seguir creciendo
La eliminación del Pre Federal marca el final de una nueva experiencia competitiva para Argentino, pero también permite poner en perspectiva el camino recorrido.
El quinto puesto, la capacidad de competir ante planteles con otras posibilidades económicas y deportivas, y la participación de los juveniles surgidos de la institución conforman un balance que excede los resultados.
Las palabras de Manrique dejan planteado el desafío para lo que viene: seguir fortaleciendo el trabajo formativo, sostener la competitividad de Primera División y generar oportunidades para que los jugadores del club continúen creciendo dentro de la cancha.
Sin haber alcanzado las semifinales, el Decano cerró su participación con una valoración positiva y con una señal importante para su futuro: el trabajo de las inferiores empieza a traducirse en protagonismo y responsabilidades en el máximo nivel.

